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Momento

En medio del abrazo, la inquietante noche se hace tersa y cálida. No parece haber mucho ruido fuera más allá de los latidos de nuestros corazones en un compás a cuatro tiempos. La gente pasa, nos mira con cierto recelo, y los entiendo, ¿quién no quisiera estar en mi posición? En medio de tus brazos y el calor que emanan tus besos húmedos. Degustando la ligereza de tus manos recorrer la piel tosca que me hace ser. De tus dedos entrelazando mi cabello y activando las terminaciones nerviosas en mi cuerpo, creando en mi una corriente de placer y deseo, de pasión y ternura. El beso se hace perenne, nuestros labios rozan juntos, y aceleran la respiración en cada segundo que avanza. Nuestras manos se enganchan, aferradas a la idea de no ser separadas jamás. El "boom" de tu corazón junto al mío se hace intenso, cada vez lo escucho más fuerte y profundo. Una vez más es el instante de un trance que nos hace ser uno solo, una conexión que nos transporta a ese espacio donde solo est...

Sentimientos latentes

Si, acá me tienes, refugiándome de nuevo en palabras, con poca retórica y jerga barata. No quiero extenderme ni ponerme a balbucear con palabras a las que quizá deba buscarles el significado. Solo quiero abrirme por completo por si quizá no lo he hecho. Es difícil entender un poco lo que me pasa, es difícil vivir lo que vivo, porque por primera vez en mucho tiempo, no puedo controlar lo que siento, y cada vez, cada día, cada momento, se hace más real. Las palabras de lo hablado, las risas causadas en momentos de cariño, o incluso los besos ocultos, los que medianamente se han hecho relucir, los abrazos estrujadores, las miradas coquetas, o las caricias entre manos que han surgido, son razones suficientes para estar cada vez más seguro de que hay un algo, un sentimiento extraño del que simplemente decidí dejarme llevar. ¿Está bien? No lo sé, y por más que trato de hallar una respuesta, concluyo que sea como sea, no lo quiero dejar de hacer. No puedo, no me siento capaz. Po...

Serendipia

Y ahí estaba yo, absorto de mis meditaciones y los sueños infantiles que suceden en medio de una absurda, pero pulcra, monotonía. Ahí estaba yo bajo una utopía incandescente que me consumía poco a poco y lentamente, pero de la que empezaba a disfrutar, y mejor aún, a admirar.  Nunca he sido de esperar algo de alguien ni nada de un momento o una situación, basicamente porque la energía que tengo la he consumido intentando dar lo mejor de mí para sorprender a mi " yo interior "… para luego darme cuenta de lo poco que espero incluso de mi mismo.  Así que ahí estoy yo, degustando el ardor de una copa de vodka con limón. Contento y algo asombrado por lo grande que llega a ser mi imaginación cuando me embriago de ideas mientras voy realizando alguna otra actividad en el trabajo o practico algún deporte.  Y luego, llega este momento. Ese increíble momento al que se le conoce como serendipia, y cambia todo de mi. Mis ideas, mis frustraciones, mis tristezas y un par d...

Soledad

La tarde era fría, nublada, con pronóstico de lluvias hacia las horas de la noche. La gente caminaba ligero y con afán, algunos apuntando sus abrigos, otros con las manos en los bolsillos y sus bufandas que solo dejaban ver sus ojos. El viento mecía los vestidos como capas de héroes de los comics del kiosko. Los parasoles del café se movían fuerte como si quisieran salir a volar y ser como la sombrilla en el musical de Mary Poppins. Ya la servilleta debajo de la taza tenía la marca del té regado y el cenicero solo tenía el rastro de los cigarrillos apagados, sin colillas ni residuos. Era una tarde fría como hacía tiempo nadie en el pueblo sentía, y yo, simplemente estaba ahí pensando en cuál sería mi siguiente movida. ¿Otro té? No, innecesario para mí. ¿Caminar como el resto de la gente? Quizá, pronto las calles estarían solas y podría caminar con calma escuchando mis pasos fuertes sobre las calles de piedra. Pero… ¿y la lluvia? Estaba pronta, las golondrinas revoloteaban y parecía qu...

Piensa-miento

Pienso... tic, tac, tic, tac,..  el sonido de un viejo reloj de pared es lo único que suena cerca de mi. La habitación está vacía, me encuentro sólo escribiendo encima de un viejo taburete, con una pluma a punto de quedar sin tinta que siempre cargo en el bolsillo izquierdo de la parte interna de un abrigo un poco viejo, arrugado y con un leve olor a tabaco de días pasados. De cuando en vez camino, mis botas hacen compás en el tosco piso de madera,  cada paso combina con el sonido del reloj, y cada paso levanta un amargo olor a húmedad. Un olor que me recuerda a un par de libros que tengo en el gabinete de mi cuarto, editoriales que ya no existen, algunos faltos de páginas que hacen inconclusas las historias, otros de filosofía que jamás entendí pero guardé para nutrirme de intelecto que, seguramente, me haría un charlatán social en esas fiestas de gala en el que la gente bebe champaña en copas altas. Yo prefiero el vodka; largo y de un solo tiro. Me gusta beber mientra...

Definición

Hacer el amor va más allá de lo que siento cuando lentamente pero con la mirada fija, quito una por una las prendas que traes puestas. Esa sensación de deseo y amor, la tentación de besar cada parte de tu tersa piel que me acobija cuando me abrazas. Hacer el amor va más allá de llenarnos de orgasmos, de los gemidos excitantes o del sudor que es inherente a la situación. No sólo son las aruñadas de placer, las palabras sucias al oído o los te quiero que gritas entre suspiros ahogados en satisfacción. Hacer el amor es acostarnos toda la tarde, quizá en medio del calor, quizá cuando llueve, a hablar de esas cosas en las que sólo ambos nos entendemos. Es reírnos en medio de un beso, seducirnos con la mirada o jugar a que somos desconocidos y bailamos a un solo son coqueto. Es tomarnos de la mano mientras caminamos en el centro, o cuando vamos en el metro hacia algún lugar. Esa permanecer en silencio escuchando la respiración del otro y sentir que es melodía. Es dormir acurrucados evit...

Sensaciones

Si tan sólo supieras lo que causas en mi, quizá dejarías de sonreír, tus besos no serían magia, tus abrazos se volverían fríos, y tus ojos no brillarían... lo sé porque te asustaría creer que siento que te quiero conmigo por toda la vida. Y sí, no lo negaré, puesto que imaginar mis días contigo se hizo parte de mi común. El soñar despierto que bebemos vino frente a la chimenea, o que viajamos por lugares increíbles. El desear estar cada segundo contigo, no importa si es en la banca de un parque criticando la gente que pasa, si es en la disco estrujados mientras nuestros cuerpos se mueven al unísono, o si es tomados de la mano caminando por el centro de la ciudad.  Si tan sólo supieras que cada vez que llego a verte se me revuelca la vida, causas una explosión de dopamina y endorfinas dentro de mi, me hago tonto, no coordino, me tiemblan las piernas, mis manos sudan frío, mi voz se quiebra y la lengua se enreda para hablar. Y lo mejor de esto, es que lo disfruto. Disfruto de ti...